Definición y diferencias entre flora, microbiota y microbioma
- Raquel Tulleuda

- 30 jun
- 6 min de lectura
Flora vaginal, microbiota y microbioma: ¿son lo mismo?
La salud íntima femenina ha ganado protagonismo en la literatura científica y divulgativa de las últimas décadas, y con ella ha llegado una proliferación de términos que a menudo se utilizan de forma indistinta: flora vaginal, microbiota vaginal y microbioma vaginal. Sin embargo, aunque comparten campo semántico, no son sinónimos exactos. Conocer la diferencia no es una cuestión de precisión terminológica académica: refleja una comprensión más profunda y actualizada de cómo funciona el ecosistema microbiano que protege la vagina.
Qué es la "flora vaginal" y por qué el término ha quedado obsoleto
Origen histórico del concepto
El término flora vaginal tiene más de un siglo de historia. Fue acuñado en la era previa a la microbiología moderna, cuando los primeros investigadores que observaron microorganismos al microscopio los clasificaron como formas de vida vegetales —de ahí la raíz latina flora, que hace referencia al reino de las plantas. En 1892, el ginecólogo alemán Albert Döderlein describió por primera vez la presencia de bacilos en las secreciones vaginales de mujeres sanas y postuló que su presencia estaba asociada a la protección frente a infecciones. A esos organismos se los denominó bacilos de Döderlein y, colectivamente, flora de Döderlein o flora vaginal.
Durante décadas, este término fue el estándar tanto en la práctica clínica como en la literatura científica. Su uso se generalizó hasta convertirse en el lenguaje habitual de ginecólogos, pacientes y medios de divulgación.
Por qué el término "flora" es científicamente incorrecto
El problema con flora es de naturaleza taxonómica. Las bacterias no son plantas: pertenecen a un dominio biológico propio —el dominio Bacteria— completamente diferente del reino vegetal. Aplicar el término flora a un conjunto de microorganismos supone una clasificación errónea que la biología moderna superó hace décadas.
Con el avance de la genómica y la secuenciación masiva del ADN en los años 2000, el campo de la microbiología experimentó una revolución conceptual. La comunidad científica adoptó una nomenclatura más precisa para describir el conjunto de microorganismos que habitan en un determinado nicho ecológico del cuerpo humano: el término microbiota.
Uso actual del término "flora"
A pesar de su imprecisión, flora vaginal sigue siendo ampliamente utilizado en contextos clínicos y divulgativos, incluyendo prospectos de medicamentos, páginas web de salud y consultas médicas. Su uso no es incorrecto en términos comunicativos: la mayor parte de los profesionales sabe a qué se refiere. Sin embargo, en textos científicos rigurosos y en el lenguaje técnico actualizado, ha sido desplazado por microbiota.

Qué es la microbiota vaginal
Definición precisa
La microbiota vaginal es el conjunto de microorganismos vivos —principalmente bacterias, pero también hongos, virus y arqueas en menor proporción— que colonizan de forma estable el ecosistema vaginal y mantienen una relación simbiótica con el organismo huésped.
El término microbiota proviene del griego mikros (pequeño) y bios (vida), y fue popularizado científicamente a partir de los trabajos del Nobel Joshua Lederberg en 2001, quien abogó por su uso para diferenciar la comunidad de microorganismos de su material genético colectivo.
A diferencia de flora, microbiota es taxonómicamente neutral: no presupone que los organismos sean vegetales ni animales, sino que simplemente los describe como organismos vivos de pequeño tamaño que habitan en un lugar determinado.
Composición de la microbiota vaginal
La microbiota vaginal de una mujer en edad reproductiva con buena salud íntima está dominada, en la mayoría de los casos, por bacterias del género Lactobacillus. Las especies más frecuentemente identificadas son:
Lactobacillus crispatus: la cepa con mayor capacidad de producción de ácido láctico y la más asociada a un estado de eubiosis.
Lactobacillus iners: la más prevalente, aunque también la más susceptible a transitar hacia estados de disbiosis.
Lactobacillus gasseri: con importante actividad antimicrobiana y producción de bacteriocinas.
Lactobacillus jensenii: productora de peróxido de hidrógeno, con efecto protector frente a patógenos anaerobios.
Además de estas bacterias dominantes, pueden estar presentes en pequeñas cantidades otros microorganismos como Gardnerella vaginalis, Candida albicans, Atopobium vaginae o Prevotella spp. En condiciones de eubiosis, su presencia en baja proporción no causa ningún problema.
El concepto de eubiosis y disbiosis
Cuando la microbiota vaginal está en equilibrio —con dominio de lactobacilos y pH ácido— se habla de eubiosis. Cuando ese equilibrio se rompe y los microorganismos potencialmente patógenos proliferan, se habla de disbiosis. Esta terminología, procedente del griego eu- (bueno) y dys- (malo o difícil), describe de forma más precisa que términos como "infección" la naturaleza de muchos desequilibrios vaginales, que no siempre implican un agente externo sino un reordenamiento interno de la propia comunidad microbiana.
Qué es el microbioma vaginal
Una distinción crucial: organismos vs. genes
Si microbiota designa a los microorganismos en sí mismos, microbioma se refiere al conjunto del material genético —genes y sus productos funcionales— que posee esa comunidad microbiana.
La distinción puede parecer sutil, pero tiene implicaciones profundas:
La microbiota es la comunidad de organismos vivos. Puede describirse en términos de qué especies están presentes y en qué proporción.
El microbioma es el repertorio genético de esa comunidad. Describe qué funciones metabólicas, enzimáticas e inmunológicas son capaces de llevar a cabo esos microorganismos en conjunto.
Dicho de otro modo: conocer la microbiota de una mujer permite saber quién vive en su vagina. Conocer su microbioma permite entender qué hacen esos organismos y qué capacidad funcional tienen.
Por qué el microbioma importa en la práctica clínica
El análisis del microbioma vaginal —posible hoy gracias a técnicas de secuenciación masiva como la secuenciación del gen 16S rRNA o la metagenómica shotgun— va más allá de identificar especies. Permite:
Detectar la presencia de genes de resistencia a antibióticos en la comunidad bacteriana vaginal.
Identificar qué cepas están produciendo activamente qué metabolitos (como el ácido láctico o el peróxido de hidrógeno).
Evaluar el potencial inflamatorio del ecosistema, incluso antes de que aparezcan síntomas clínicos.
Orientar la elección de probióticos en base a las necesidades funcionales específicas de cada mujer, no solo a la presencia o ausencia de una especie.
En contextos clínicos de reproducción asistida, por ejemplo, el análisis del microbioma endometrial y vaginal se está convirtiendo en una herramienta relevante para optimizar los protocolos de implantación en fecundación in vitro.
Comparativa: flora, microbiota y microbioma
Término | Qué describe | Vigencia científica | Uso recomendado |
Flora vaginal | Conjunto de microorganismos que habitan la vagina | Obsoleto (nomenclatura incorrecta) | Contextos divulgativos o clínicos informales |
Microbiota vaginal | Comunidad de microorganismos vivos del ecosistema vaginal | Vigente y preciso | Textos científicos, clínicos y divulgativos actualizados |
Microbioma vaginal | Material genético colectivo de esa comunidad microbiana | Vigente y técnico | Contextos de genómica, investigación y diagnóstico molecular |
Por qué la ciencia adoptó el término "microbiota"
El cambio terminológico de flora a microbiota no fue arbitrario ni meramente estético. Responde a tres razones de fondo:
1. Rigor taxonómico
Las bacterias pertenecen al dominio Bacteria, y los hongos al reino Fungi. Ninguno de los dos grupos tiene relación alguna con el reino vegetal (Plantae). El término flora implicaba una clasificación que la biología moderna lleva décadas rechazando.
2. Revolución del Proyecto Microbioma Humano
A partir de 2007, el Human Microbiome Project (HMP), financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, impulsó un estudio sistemático de todos los ecosistemas microbianos del cuerpo humano utilizando técnicas de secuenciación genómica. Este proyecto adoptó de forma definitiva el término microbiota para referirse a las comunidades de organismos y microbioma para su contenido genético, estandarizando así la nomenclatura a nivel internacional.
3. Inclusión de organismos no bacterianos
El término flora, por su carga botánica, resultaba especialmente inadecuado para describir un ecosistema que incluye no solo bacterias sino también virus (el viroma vaginal), hongos (el micobioma) y, en menor medida, arqueas y protozoos. Microbiota es lo suficientemente amplio para abarcar toda esta diversidad sin presuponer nada sobre la naturaleza filogenética de sus miembros.
Uso en la práctica: ¿qué término debo emplear?
En una consulta médica o al hablar con tu ginecóloga, cualquiera de los tres términos es comprensible. El más frecuente en la práctica clínica diaria sigue siendo flora, aunque microbiota va ganando terreno progresivamente.
En textos de divulgación científica o al leer artículos de salud actualizados, encontrarás microbiota como el estándar.
En informes de diagnóstico molecular —como análisis de disbiosis vaginal o estudios de microbioma endometrial— el término utilizado será microbioma, acompañado de datos de secuenciación y abundancia relativa de especies.
Independientemente del término, lo que designan es el mismo ecosistema microbiano vivo que protege, día a día, la salud íntima femenina.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿"Flora vaginal" y "microbiota vaginal" significan lo mismo?
En la práctica clínica cotidiana se usan como sinónimos y se entienden de la misma manera. La diferencia está en la precisión: flora es un término histórico que aplica erróneamente una clasificación vegetal a microorganismos, mientras que microbiota es la denominación científicamente correcta y actualizada.
¿El microbioma vaginal incluye también virus y hongos?
Sí. Aunque el componente dominante y más estudiado es el bacteriano —principalmente del género Lactobacillus—, el microbioma vaginal también incluye un viroma (poblaciones virales, incluyendo bacteriófagos), un micobioma (hongos, principalmente Candida spp.) y, de forma residual, arqueas. Cada uno de estos componentes tiene un papel en el equilibrio general del ecosistema, aunque el bacteriano sigue siendo el mejor caracterizado.
¿Cuándo se empezó a usar el término "microbiota"?
El término tiene raíces en la microbiología del siglo XX, pero su uso estandarizado en el contexto del cuerpo humano fue impulsado decisivamente por el Premio Nobel Joshua Lederberg a principios de los años 2000 y consolidado por el Human Microbiome Project a partir de 2007.


